Las
acciones causantes del estallido de la Segunda Guerra Mundial fueron la
invasión de Polonia mediante las tropas alemanas en Occidente, y en Oriente la
invasión japonesa de China, las colonias neerlandesas, británicas y más tarde
el ataque hacia Pearl Harbor.
En Europa,
el Tratado de Versalles estableció una compensación que debía pagar Alemania a
los vencedores de la Primer Guerra Mundial. La mayor parte de las colonias las
obtuvo Reino Unido, y Francia recibió una gran indemnización económica y la
recuperación de Alsacia y Lorena. La dinastía Románov había sido derrocada y
reemplazada por un gobierno provisional que a su vez fue derrocado por los
bolcheviques de Lenin y Trotsky. Después de firmar el Tratado Brest-Litovsk,
estos tuvieron que hacer frente a una guerra civil que vencieron, y de la que
crearon la URSS. En Europa Central, aparecieron nuevos estados tras el
desmembramiento del Imperio austrohúngaro. En Alemania, el tratado de Versalles
tuvo un sólido rechazo por parte de la población.
La
desmovilización forzosa del ejército hasta la fuerza máxima de 100.000 hombres
permitida por el tratado dejó en la calle a una gran cantidad de militares de
carrera que se vieron obligados a encontrar ayuda. Esto conllevó que grandes
segmentos de la población que apoyaban a la Liga Espartaquista se fueran
inclinando cada vez más hacia un ideario reaccionario y autoritario, del que
surgiría el nazismo como gran aglutinador a finales de los años 20, había sido
un partido en auge, pero en un intento de hacerse con el poder por la fuerza
acabó con varios muertos.
Aprovechando
la ocasión, el Partido nazi, liderado por Adolf Hitler se presentó como el
líder necesario para devolver paz, fuerza y progreso para la nación,
consiguiendo formar gobierno. La Alemania y la URSS firmaron el 23 de agosto
del mismo año el Pacto de Ribbentrop-Mólotov, que incluía la repartición de
Europa central en esferas de influencia, incluyendo la ocupación militar. El
tratado establecía el comercio e intercambio de petróleo y comida de la URSS a
Alemania, reduciendo así el efecto de un futuro bloqueo por parte de Gran
Bretaña. Hitler prepararía un conflicto con los aliados cuando invadiera
Polonia con el fin de incorporarla a Alemania.
En estos
años los movimientos obreros y los campesinos se manifestaron de manera más
radical al tomar las fábricas y las tierras bajo control. Mussolini comenzó una
gran campaña expansionista conocida como el colonialismo italiano.
En Asia,
por otra parte, a pesar de nominarse como una democracia parlamentaria, el
ejército en Japón era dirigido por los ministros de la Guerra y Marina, los
cuales no se situaban junto a la autoridad del Primer Ministro, sino a la del
Emperador. Esto, combinado con el paso del ejército permanente a otro reclutado
favoreció la militarización de la sociedad japonesa. El ejército y la marina,
controlados por el poder civil, coincidían en su desprecio a la clase política.
Japón
inició la Primera Guerra Sino-japonesa con un ataque sorpresa, aplastando las
fuerzas del imperio Chino, forzando un tratado de paz.
Japón más
adelanto invadió Manchuria que se convirtió en Manchukuo. Las críticas por esto
llevaron a Japón a retirarse de la Sociedad de Naciones al año siguiente. Este,
años más tarde, necesitado de recursos naturales y aprovechando la debilidad china,
Japón inició la Segunda Guerra Sino-Japonesa, y conquistó la parte noreste del
país. Para ayudar a Kuomintang los Estados Unidos y Gran Bretaña le
proporcionaron créditos, ayuda militar, pilotos y aeroplanos.

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