Stalingrado
fue una de las batallas más sangrientas que tuvieron lugar durante el
transcurso de la Segunda Guerra Mundial. En ella, algunas fuerzas del eje, la
mayoría alemanes, aunque también combatieron italianos, húngaros y rumanos, se
enfrentaron a las fuerzas del Ejército Rojo por el control de Stalingrado,
entre agosto de 1942 y febrero de 1943.
La batalla
se desarrolló en el transcurso de la invasión alemana a la Unión Soviética en
el marco de la Segunda Guerra Mundial. Con bajas estimadas en más de dos
millones de personas entre soldados de ambos bandos y civiles soviéticos, la
batalla de Stalingrado es considerada la más sangrienta de la historia de la
humanidad. La grave derrota de Alemania y sus aliados en esta ciudad significó
un punto clave y de inflexión en los resultados finales de la guerra y
representa el principio del fin del III Reich en Europa, pues la Werhmacht
nunca recuperaría su fuerza anterior ni obtendría más victorias estratégicas en
el Frente Oriental.
La ofensiva
alemana para capturar Stalingrado comenzó a finales del verano de 1942, en el
marco de la Operación Azul, que se consistía en un intento por parte de
Alemania de tomar los pozos petrolíferos del Cáucaso. Un masivo bombardeo de la
Luftwaffe redujo buena parte de la ciudad a escombros, mientras las tropas
terrestres del Eje debían tomar la ciudad edificio por edificio, en lo que
ellos denominaron “rattenkrieg” (guerra de ratas). A pesar de lograr controlar
la mayor parte de la ciudad, la Wehrmacht nunca fue capaz de derrotar a los
últimos defensores soviéticos que se aferraban a la orilla oeste del río Volga,
que dividía la ciudad en dos. En noviembre de 1942, una gran contraofensiva
soviética embolsó al 6º Ejército Alemán del general Paulus dentro de
Stalingrado, no logrando escapar del cerco por la negativa de Hitler a
renunciar a la toma de la ciudad.
Este cerco,
llamado por los alemanes “der Kessel” (el caldero), significó el embolsamiento
de 250.000 soldados, debilitados rápidamente a causa del hambre, el frío y los
continuos ataques rusos. Los constantes fracasos alemanes por intentar romper
el cerco harían, contra las órdenes de Hitler, que Friedrich Paulus rindiera su
6º Ejército en febrero de 1943.
La derrota
alemana en Stalingrado confirmó lo que muchos expertos militares sospechaban:
las fuerzas alemanas no eran lo suficientemente poderosas en logística de
abastecimiento como para mantener una ofensiva en un frente que se extendía
desde el mar Negro hasta el océano Ártico. Esto se confirmaría poco después en
el nuevo revés que Alemania sufriría en la batalla de Kursk. El fracaso militar
convenció a muchos oficiales de que Hitler estaba llevando a Alemania al
desastre, acelerándose los planes para su derrocamiento y dando como resultado
el atentado contra Hitler de 1944. La ciudad de Stalingrado recibiría el título
de “Ciudad Heroica”.
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