Hiroshima y Nagasaki


Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron ataques nucleares ordenador por el presidente norteamericano Truman contra el Imperio japonés. Dichos ataques se llevaron a cabo en agosto de 1945, lo que provocó, junto a otros factores, la rendición de Japón y el final de la Segunda Guerra Mundial.

Tras el bombardeo de otras 67 ciudades, la bomba nuclear llamada Little Boy fue lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto. La siguiente bomba, Fat Man, fue soltada sobre Nagasaki el 9 de agosto. Hasta la fecha, estos bombardeos han sido los únicos ataques nucleares de la historia. Entre 105 000 y 120 000 personas murieron y 130 000 resultaron heridas.

Tras la Primera Guerra Mundial, aunque no parecía probable un enfrentamiento entre Japón, Estados Unidos y las naciones coloniales europeas, en 1922 los japoneses se sintieron ofendidos por el Tratado Naval de Washington, que ponía un límite a la cantidad de barcos que podían tener y aseguraba la supremacía naval estadounidense y británica. Además, las potencias europeas ocuparon territorios dentro del área de influencia de Japón. Así, tras una serie de acontecimientos, Japón firmó el Pacto Tripartito con las Potencias del Eje (Alemania e Italia). Finalmente, el emperador Hirohito, junto al gobierno japonés, decidió declarar la guerra a Estados Unidos, dando lugar al ataque aéreo en Pearl Harbor.

Estados Unidos, junto con Reino Unido y Canadá, diseñó y fabricó las primeras bombas atómicas bajo el nombre de “Proyecto Manhattan”, proyecto autorizado por Roosevelt un día después del ataque a Pearl Harbor. Una de las bombas fue probada en Nuevo México.

En el momento del bombardeo a Hiroshima, esta ciudad tenía cierta importancia industrial y militar. Era una base de abastecimiento y logística para la milicia japonesa, además de un centro de comunicación, almacenamiento y área de reunión para el ejército. La detonación de la bomba Little Boy creó una explosión equivalente a 16 kilotones de TNT. Se estima que por un instante la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro que, en menos de un segundo, se expandió a 274 metros. Entre 70 000 y 80 000 personas murieron en el acto y otras 70 000 resultaron heridas.

Nagasaki fue uno de los puertos más grandes del sur de Japón y tuvo mucha importancia durante la guerra por su actividad industrial, incluyendo la producción de artillería, barcos, equipo militar, etc. La detonación de la bomba Fat Man provocó una explosión equivalente a 22 kilotones y generó una temperatura de unos 3900 grados centígrados y vientos de 1005 km/h. Fallecieron al instante entre 35 000 y 40 000 personas, aunque el número de muertos se elevó a 60 000 – 80 000 a finales de 1945. A diferencia del caso de Hiroshima, la topografía del lugar donde explotó esta bomba evitó que el radio de destrucción fuera mayor.

La principal consecuencia de estos bombardeos fue la rendición de Japón el 2 de septiembre de 1945, poniendo fin a la guerra en Asia.



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